Poetas y músicos,
exiliados y refugiados,
parias y magdalenas,
proscritos, crucificados,
vengan a mi banquete
esta noche celosa y parda.
Caminantes sombríos,
de pálido recorrido eterno,
dulces danzantes
de tinieblas y escondrijos,
vengan a mi banquete,
hay mucho espacio
para los invitados.