a desintegrarme,
a curarme del espíritu de antaño.
le doy forma al fractal fragmentario,
pero mis ojos lapidan,
se apagan lento,
y me es difícil
reconocer anuncios
y letreros
algo dentro de mí
pende al filo de la cama,
parpadea, no hay remedios
hipotéticos para curar la taquicardia
de mis pensamientos.
no me interesa salir
ni me involucro más
con el silencio que gotea en las paredes
hay poca bulla.
señoras, señores,
pierdo fácilmente el equilibrio.
vivo en una cruda permanente
y no hay indicio de salida.
verifico la información:
es real,
me fascina
que de pronto haya
una chispa de rebeldía
en mí
en lo poco que queda de mí
confieso que al adquirir
cualquier producto
rompo esquemas
y deshecho las protocolos
y las responsabilidades
para con el producto
al adquirirlo.
así es.
le doy un nocáut al poder adquisitivo
cuando paso desapercibido
de las instrucciones
de uso.
¡qué me importa!
ser espontáneo de vez en cuando
es la poca chispa de libertad
que no me he negado