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24/7/26

cortometraje (dormido en mi sensación)

cortometraje 


1

miedo...

me transformo 

— ¿por qué?

—no lo sé.

oreja de la pared, transfórmate 

—¿en qué? 

—quién sabe,

tal vez en la boca-labial de mi transmisor. 


sacaré un permiso 

para poder reír;

el reloj donde vivía

se retrasó.


2

deshilo al tiempo, nunca desobedezco.

deshojo al encino, nunca me ahogo.

desbordo el espacio, nunca humedezco

la alfombra de la piel del gusano. 


besar al tiempo puede ser cruel,

lombrices carcomen esta frialdad

en las paredes.

vivir como cuerdos,

mientras la estaca en la ciudad y las penas

empiezan a matarme, 

el tornado nunca me enredará


mis manos ya no tienen miedos. 


luces de otro espacio

me tienen en la mira,

me quieren deshilar los ojos.

quieren saber por qué le grito 

a las ranas. 

quieren saber por qué le grito 

a las ranas.


3

con su propio pulgar,

el hijo del río

nunca marcó la línea

que nos separa del espacio


la línea, la línea

del plato

no dejará verte más.


la forma,

estática y simétrica

de la madera del cascabel,

ilustró los contornos

del manicomio                   

este borde guarda una imagen.


4

me desgarraré

toda, pero toda la piel


la espuma me guardará en la luna

y mi cuerpo ya no volverá

al día de tus ojos,

cada vez que miro el insomnio

amarro mi frente para poder dormir

veo el concreto,

tu sueño invade mi pensamiento

y mis ojos en ti hacen un campamento


difícil 

vivir del silencio;

en tu cara 

se derrite la escarcha 

de los suelos de alucinógenos


mi corazón se calma.

el espejo no retiene tu imagen.

tampoco retengo mis días.

5

las agujas vacías se las lleva el espacio

en un paseo

trasnochado


me aferro a la realidad

pero sólo es un intento 

arrebatado de mis sentidos

aparento que tengo el control.


¿volveré a relajarme en la oquedad

del río?

demasiado tarde 


hoy regreso al palacio

de los bohemios. 


6

¿qué será de mí si termina tu sueño?

¿qué será de mí si me alejo a los sueños perdidos? 

ojos. boca labial. silencio. lenguaje indefinido.

la hora ancestral es un tipo de comedia.

¡sueños perdidos! 

maquillaje de la soledad.

ojos. boca. silencio... ganas de reír:

las nubes roban el motín de un sueño.


es ésta la dimensión de mis sentidos.

bienvenidos todos

al flujo de sensaciones en mi mente


el pánico deja su soledad

me hundo en el vapor de mi historia


vuelve el espejo hacia su otra cara

y verás que me tienen como villano;

soy el payaso de mi comedia. 


persígueme hasta la soledad del desierto,

los sueños de mi mundo se pierden

en el Olimpo de los soles contigo adentro. 


7

a través del lente forjo

mensajes en la piel de los árboles.

mis uñas mueren de soledad.

los fantasmas me hacen a un lado,

porque saben que puedo hablar con las almas

alrededor de mi espacio


soy víctima de mi suelo 

y despliego mis cabellos

con mis manos largas

porque el alma en pena 

no me deja descansar. 


la sábana y la cobija

no están en tu cuerpo,

ya se desintegraron 

en la oxidación

del ayer. 

 

me quito los tatuajes de mi costado


han pasado sonidos frente a mí.


mi piel estática es ser fodongo. 


8

no me muevan la silla

que me puedo despertar,

cada minuto de ausencia

es un momento más

en el túnel de la locura. 


sé que entenderás

que al miedo hay que alejar,

entre más tiempo para acá

nos dejaremos de apuntar

para no consumirnos ya

entre piezas de sol.        


9

noche... ya no encuentro bolígrafos en los glosarios

y eso me sume en un delirio.

signo. barda. ya no existen.

la raíz del calor ya no es regada por las sombras

y eso hace que las rocas del océano se marchiten. 



10

todo está en las líneas.

nunca has volado, me pregunto

si te levantarás. ¿podrás huir? 

el tejado de la habitación

es el silencio de tu corazón.

el sueño de tu sonrisa acaba

y el cielo hoy parece inalcanzable. 


11

nunca voltees 

la botella al revés

que la risa en el estanque

puede desaparecer. 

cada calle del insomnio

se condena al manicomio.

tu alma y tus desdobles

se consumen en las llantas

que dan vueltas

a los mundos acumulados

en las bicicletas. 


cada vez que tú vienes

casi nunca puedes venir.

la neblina oculta tu rostro,

los huesos de tu polvo

saben a inmovilidad. 


12

el viento se acerca

desde antes

y las huellas que secó

el silencio

nos pueden desahuciar. 


he visto a los pájaros

que se estacionan en los árboles

de un vecindario moderno,

he visto cómo se alejan luego 

y cuando los gatos disecan sus párpados

para jugar,

cuando la luz se cierra en su espacio,

me doy cuenta que todo es absurdo.


la soledad es la misma siempre.

emigré.

estoy fuera del mundo.

 

13

ya no habrá lomas marinas

que me digan del por qué de mi soledad.

¿por qué mi palidez 

enrojece mi historia?

contaré con las espinas del tiempo

para ya nunca, demencia mía,

ya nunca más me agote al salir el sol.





D. R. © Marco Antonio Hernández Valdés. Obra protegida bajo licencia Creative Commons (Atribución-NoComercial-SinDerivadas).