internado entre las sombras del Seepark,
un vagabundo roído por los
escaparates mentales de la vida
lanza sus conjuros,
maldiciones y eructos
a los transeúntes ensimismados
en sus afanes cotidianos.
—es hora de tirar el dinero a la basura,
yo ya lo hice—
grita, estremecido, el viejo olvidado.
para muchos
es sólo un vagabundo errado,
fundido en el silencio
que produce esta parte de la ciudad.
pero es un maestro,
un viejo gurú internado
entre los deshechos de un parque
habitado por olvidados.
un encabronado más
que se queja de los patos del Seepark.
dice que no lo entienden,
que ya les dijo
que tienen que aprender a hablar.
pero en este mustio parque
la vida avanza
y se lleva todo a su paso:
la gente, ensimismada en sus afanes, pasa.
las chicas corren, escuchan música y pasan.
nadie acepta la invitación
de un vagabundo.
—es hora de tirar el dinero a la basura.
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