¡Oh, suelo urbano!
¡Oh, suelo urbano!
(donde el concreto es una promesa desleal)
al fin veo lo falso de tu realidad.
Un alba sin caricias
atormenta a los hijos
del silencio.
Sendero sombrío,
gotas de agua.
Los comerciantes del agua
caminan sin certeza.
Humeante es el paseo
de los andrajosos
en estas calles inciertas
donde no hacemos otra cosa
que escapar
de los conjuros del contumaz.
El pánico sabe manejarnos.
Somos tan sumisos de él
como de las promesas ilusorias.
Mi demencia está a salvo
en el rincón de mi soledad.
El tiempo abrió una grieta
en mi pasado
y me dejó
el frío de una tarde de invierno.
El cansancio viene desde lejos
y su luz alumbra este túnel.
Los ciegos no saben caminar
en lo oscuro;
los perros se niegan a guiarnos.
Ya no hay certeza
en esta epidemia cibernética.
Ya no hay corrientes limpias
en el viento.
Únanse a mi sueño
y veremos cómo pasa el mar:
paciente como las flores,
lento como la nada,
violento como su naturaleza.
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