indigente
ser un indigente
con cuatro euros en la bolsa
implica superar las expectativas
del mendigo que, tras esculcar
los rincones de la ciudad,
apenas junta lo suficiente
para comer.
uno suele resignarse
a las urgencias primigenias:
ocupar un espacio
en la calle.
y la indigencia es defender
el lugar donde se pasará
la noche.
las certezas del mañana
no cuentan
en este instante.
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