15/4/12

Las tardes del Ritz Monólogo de un anciano: el compendio de una y mil vidas-una


Las tardes del Ritz
Monólogo de un anciano:
el compendio de una y mil vidas-una

¡Qué triste es llegar a viejo
y no haber gozado la vida!
Verso popular de son jarocho

I
En “La vida que se va”, Vicente Leñero explora el contenido de vivencias, emociones e intrigas en la vida de Norma Andrade, la abuela de Beto Conde, un periodista que murió de manera ridícula: atropellado por un trolebús. Un reportero, compañero de Beto Conde, hace el registro de las historias de la abuela, Norma Andrade.
En esta obra, Norma suplantaba algunos recuerdos por otros. Vive en el recuerdo y los aconteceres de un pasado inventado: fantasea la vida que le habría gustado vivir y de alguna manera, sus historias redimen su existencia y le permiten ser dueña de su pasado, porque “recuperar el pasado es inventarlo”.
“À la recherche du temps perdu” de Marcel Proust es una obra que rejuvenece mediante la narración. El tiempo destruye pero la memoria conserva. Los recuerdos nos remontan, o transportan, a realidades paralelas que tuvieron lugar en un tiempo y espacio definidos. Esta obra nos revela al recuerdo como aliado nuestro contra el tiempo.
“Las tardes del Ritz” de Octavio Limón engloba el compendio de recuerdos de un anciano, al que una canción le hace aferrarse a los aconteceres de su pasado. La vida perdura en sus memorias: el compendio de ayeres y el recuento de los años de Abraham la Puerta.
Con humorismo e ingenio satiriza ciertas anécdotas de la historia, aplicando elementos literarios que nos recuerda la anti-historia de Jorge Ibargüengoitia, y es que la voz de Octavio tiene algo de tierra y campo, del llano en llamas, de la feria, pues no por nada forma parte de la tierra de Rulfo, de Arreola.
En alguna ocasión un amigo me comentaba que de alguna manera los escritores hacen trabajo de arqueología literaria, y de ahí que en momentos nos encontremos con fósiles literarios que enriquecen nuestras voces, no en el mal sentido, pues las influencias no son malas.

II
¿Qué es el escenario? Con Octavio no existen barreras puesto que los recursos de que se vale van más allá del escenario. Involucra al público y a los compañeros del Paliacate. Sus puestas en escena invitan al espectador a formar parte de la obra, y pienso que sin esta cualidad que lo caracteriza, sus obras no irían más allá: traspasar las falsas barreras entre público actor. En sus obras hay una especie de simbiosis, un híbrido público-actor actor-público; y sobre todo en esta obra en especial: uno viene a escuchar el monólogo de un anciano, que más que un monólogo era la experiencia viva expresada con el lenguaje vital de un humano, que al llegar a cierta edad, se muestra como un compendio de impactos sociales, modas y hechos históricos relevantes para un personaje que promete mucho.
El Ritz de alguna manera se transforma en una cuna, el eterno retorno de la memoria de don Abraham la Puerta. Una especie de vagina cósmica que lo trajo a la vida, y que lo devuelve a ella utilizando la metamorfosis de sus recuerdos, y así, como en un big bang, la vida de don Abraham la Puerta se expande hacia su retorno: las tardes del Ritz.

III
Todo pasado fue mejor. Esta frase tan agotada y explotada se vuelve el cliché desmitificado por Sabato en el Túnel y con Octavio en Las tardes del Ritz. La angustia del hombre ante el tiempo, su lucha térmica. Para don Abraham la Puerta todo es igual, “todo pasa y todo queda”, pero “antes éramos menos”. La sobrepoblación, el progreso, el comercio, la guerra, los años cincuenta, los años sesenta, el ahora, los buenos y malos tiempos, el Titanic, la invasión norteamericana, la ridícula condición humana, la tragicomedia del México, las lagunas mentales; pero no le crean, al fin y al cabo es sólo un anciano, condición que nos permite tratarlo como a un niño, pero al fin y al cabo, y de este modo, logramos reivindicarnos de una manera estúpida y egoísta asesinando su memoria y sus conocimientos. Al hacerlo, lo enviamos a un segundo plano,  donde sus opiniones carecen de importancia.

12/4/12

Poemas sueltos


Me cuentan mis auras
que te deshilvanaste para soñar que sueñas

ningún aire sobre tus cabellos es frío
ni mis manos tienen que ser alas
                                                 sólo tus pupilas

me inhalas      me evaporo en frecuencias alternas             lejanas
vaivén de moléculas infiltradas
en  mis sienes vivas

salgo a la Ciudad, busco ojos escondidos

ando salpicado del combustible de la hierba

topo con estampas de la naturaleza
                                                 pies adoloridos
                                                 pies sofocados, borrachos

pienso que aquí no hay motivo para huir
ni para sentirse un fugitivo sin rostro
                                                          lo sostengo por mi cerveza
en mi mano

las hormigas me invitan a sentarme
iré a su jardín                                                        bailes descalzos


sentarse sobre las flores,
platicar de cosas sin importancia
con todo con lo que me rodea,

contestarle al sol y al río,
creo, por lo menos,
que es ser sensato conmigo mismo
hoy estoy de acuerdo
y realmente lo estoy, en serio
somos un mismo hipócrita
vaivén
vaivén
estamos salpicados de la misma mierda
estoy de acuerdo conmigo mismo
no siento miedo
que el pánico ya es historia.

9/4/12

Instrucciones para encontrar al amor de su VISA


 
El chango-león parece ser una moda

Nadie sabe que se es chango-león hasta que alguien viene y nos lo restriega en la cara. Esa es la otra cara de la moneda. La condición de ser chango-león se interpreta en el momento mismo en que nos lo hacen saber, puesto que no existen reglas que nos esbocen de manera fidedigna qué es un chango-león.
En cierta ocasión, salí a pasear con una chica que me gusta hasta ahora y, de pronto, le tomaba la mano, abrazaba o masajeaba en vivo y en directo, sólo para dejarle claro al mundo, que esta mujer me gusta. Después de salir del cine, llegamos a una mesa donde había tres tipos con un amigo y una chica. Al presentarnos, no faltaron los comentarios alusivos a la belleza de mi compañera, lo cual me hizo sentir más orgulloso que enojado. Sin embargo, uno de ellos, que a simple vista podría pasar por una persona decente o normal, se empecinó en tratar de ligársela a pesar de que, y reitero, dejé en claro que estaba ahí tratando de hacer mi lucha.
Incluso solía saludar al tipo cada vez que lo encontraba en la calle, pero aquella acción me dejó en claro que un chango-león no necesariamente viste de alguna manera particular, ni necesariamente se la pasa en los bares tratando de ligarse a una güera, o lo que es peor y pudiera parecer racista, no necesariamente pertenece a un extracto social como muchos se lo plantean hasta ahora. Están en todos lados. Se están apropiando de nuestra realidad; pero la suposición es también extremista puesto que, como ya comenté en un artículo anterior, la condición bonobo nos remonta a la era de las cavernas. Nuestra condición se empareja cuando nos declaramos precarios, pero sensibles. No es moral ni nada por el estilo. Pero deseo una tranquila y confortable existencia, donde el respeto al derecho ajeno cumple su papel.

6/4/12

Relájate en mis manos



relájate en mis manos
controla tus sentidos
controla tus emociones
el futuro que está aquí
permanecerá en el pasado
cerca del presente
tal vez sea una ilusión
tal vez otra promesa
quédate quieta
cerca de las alas
del pájaro celeste
donde no pueda verte
sino hasta después
de sentir tu sangre
en mis venas

siente que no me di cuenta
que los aviones
pierden sus alas en la noche
mientras nosotros
recorremos distancias
metidos en nuestra esfera

relájate
aquí estás segura

Poemas sueltos


desalojarán las calles
ante el vibrador
de una vía templada,
marea de resplandores
me calcina

junto el sudor que espiro
ante el sol que columpia
resplandores
en las ramas de la estatua

los niños juegan afuera
no te preocupes

los niños juegan afuera
la luna los acompaña siempre
   ¡mamá, tengo miedo!
¡mamá, tengo miedo!

“no te asustes”, dice
“vista desde sus espaldas
la muerte no parece tan fatal,
pensando en que hay un ser indefenso
para el cual no existen las tardes de mar,
se nos irá la vida dejándolo fluir
como relámpago atorado en su luz”

pero la tarde fluye dentro de sus ojos
nada puede ir tan mal
ya viene el verano