Me cuentan mis auras


Me cuentan mis auras
que te deshilvanaste
para soñar que sueñas.

Ningún aire sobre tus cabellos es frío,
ni mis manos tienen que ser alas,
sólo tus pupilas.

Me inhalas,
me evaporo en frecuencias alternas,
lejanas,

vaivén de moléculas
infiltradas en mis sienes vivas.

Salgo a la ciudad,
busco ojos escondidos.

Ando salpicado
del combustible de la hierba.

Topo con estampas de la naturaleza:

Pies adoloridos,
pies sofocados, borrachos.

Pienso que aquí no hay motivo para huir,
ni para sentirse fugitivo sin rostro.

Las hormigas me invitan a sentarme,
iré a su jardín,
a sus bailes descalzos.

Sentarse sobre las flores,
platicar de cosas sin importancia
con todo lo que me rodea,

contestarle al sol y al río.

Creo que eso, al menos,
es ser sensato conmigo mismo.

Hoy estoy de acuerdo.

Somos un mismo hipócrita,
un mismo vaivén.

Salpicados de la misma tierra.

No siento miedo.

El pánico ya es historia.

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