Preludio
Busco un lugar
para esconderme,
donde pueda
rezar,
gritar,
morder.
Los parias
me piden fe.
No rezo.
Los días se crespan
en la basura
que el viento
arroja sobre los automóviles.
Si tan sólo pudiera gritarte
que esta forma
no nos limita.
Pero los nudos
nos callan.
Cuando me acerco al espejo
veo
que el tiempo
derrumbó toda una especie.
Las gotas
que se secan en mi cabello
se borran
como las cenizas
de una fogata.
Los eucaliptos
se han secado.
Todo muere
en el esmog
de la ciudad.
Nunca dejaré
que un estanque
seque
tu rostro
de océano.
Mis cinco sentidos
se han vuelto
hacia el alucinamiento.
El miedo
se puede desprender.
Vierto en el espejo
tu sonrisa.
Me tiro
al lado de la alfombra.
El espejo
queda lejos
de mi transformación.
¿Por qué
una corriente
de cabellos
me quiere alejar
de la música?
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