fotografía

perpetúa la hoja sobre la imagen de la película,
caudal de espirales: ¿reflejo o espejismo?
soy un extracto temporal de la humanidad

aún siento pánico a mirar rostros plasmados
en papeles diseñados para retener historia,
rostros que ahí quedaron,
restos de voces en equilibrio:
caras que imploran, meditan, levitan,
sudan.
Restos atorados en el tiempo
que absorben la claridad de la tarde
diseñada para rostros fotogénicos.
El piano que ejecuta bordones
ante los últimos claros del cenit.

La fotografía es cambiante, luminosa;
no me escuchas, pero de entre estos desvaríos
alguna copla se nos escapó de los labios,
alguna copla se confundió con los sonidos
que transitan las costas de la rudimentaria atmósfera,
la hora de los muelles cuando se pueblan de turistas
y músicos en el enclave del ocaso.

La fotografía es cambiante, insólita,
y a veces puede utilizarse como impermeable
para cubrirnos de la muerte
cuando llueve a cántaros
o cuando los muelles son invadidos
de la brisa marina, de la tempestad,
de los barcos.

Y cuando la usas de escafandra
se puede navegar a murmullos
los sofocantes claros del cielo
en su último ataque interrumpido
por el ocaso.

Te lo digo pero la idea se esfuma
como un eco perdido en un laberinto,
y después es inútil recordarlo.

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